María Bueno, partiendo de sus dibujos. Acción artística.

“Dibujo y Semilla” de María Bueno en el Museo Picasso de Málaga.

Maria Bueno presentó hace unos días “Dibujo y Semilla” en el Museo Picasso Málaga, una acción que la artista ha desarrollado a partir de sus dibujos, y sobre la que ella misma nos cuenta:

Esta acción es el ejercicio práctico resultante del trabajo acerca del concepto “despojo”. La acción consiste en ir contando historias mientras troceo dibujos realizados en papel hecho a mano con semillas de flores incluidas, los cuales llevo sobe mí a modo de traje, con la idea de que las personas que asisten a la misma, se lleven trozos de mi obra y los planten.

María Bueno en la Sala Alcalá 31

Dicha acción es el punto tres de la siguiente charla que, en su momento, la artista ofreció invitada por la plataforma M-Arte y Cultura Visual, en la Sala Alcalá 31 de Madrid.

Compartimos con los lectores de Arte a un Click los puntos uno y dos de la charla que María Bueno ofreció, para así tener una idea más completa del proyecto Dibujo y Semilla.

DIBUJO Y SEMILLA. MARÍA BUENO, ARTE A UN CLICK

Dibujo y semilla (detalle). Fotografía de María Soto.

PROBLEMA

Según la escritora y crítica Marina Vishmidt,

El espacio de reconocimiento por parte del Estado puede transformarse por completo mediante su expansión, y la inclusión se convierte así en el horizonte de transformación. Esta es la persistente visión liberalista que … evacúa los planes conflictivos de los movimientos y los convierte en la política de gestión de las necesidades de las poblaciones abandonadas, aunque solo lo hace mientras pueda obtener rédito político.

Según la académica Nouria Ouali,

Una de las grandes contradicciones de nuestra sociedad radica en que es una sociedad donde la necesidad de reconocimiento está presente, pero que, al mismo tiempo, marginaliza a algunos sectores de la población. Comprendo muy bien la necesidad de los grupos marginalizados de ser reconocidos, pero lo que ellos tienen que entender es que jamás serán reconocidos, en su humanidad, por los grupos dominantes. La estrategia debería ser distinta: empezar por reconocer la humanidad en sí mismos.

Personas hoy reunidas aquí, vayamos directas a la cuestión que nos atañe. Tenemos un problema y éste nos afecta seriamente, pues formamos parte de esos sectores de la población excluidos, marginalizados.

DESARROLLO DEL PROBLEMA

Para desarrollar el problema planteado a través de las palabras de Vishmidt y Ouali, entendido por mí como una matriz, tomemos una de sus variables; el “despojo”. Trabajemos a continuación con él. Según la RAE, despojo tiene algunos de estos significados, además de espolio:

Sobras o residuos.

Es decir, material demasiado pobre pero del cual se aprovecha lo poco -aparentemente- que contiene.

Quedémonos con las sobras, con ese algo que se puede aprovechar, aunque sea –aparentemente ínfimo y veamos qué ocurre. Para ello, nos pongo como ejemplo. Somos despojos, residuos de la sociedad que llevamos la desigualdad, invisibilidad, vulnerabilidad, soledad y pequeñez, entre otras muchas lacras consigo, respecto al sistema que nos contiene y rechaza a la vez, ¿qué ocurre cuando, siendo despojos, trabajamos desde ese lugar situado?

Entiendo que lo que comento puede molestar, contrariar o incomodar, a sabiendas que lo que pretendo es invitar a pararnos, observar y reflexionar. Necesito plantear esta pregunta como posible motor creativo, como alternativa, viendo qué ocurre.

Recurro a cinco creadoras que, desde mi punto de vista, trabajan la variante despojo. Por un lado tenemos a la artista visual Otobong Nkanga. Nkanga, en su obra y concretamente en su exposición From Where I Stand deja patente el concepto de “impermanencia”. Ella nos recuerda que el arte no tiene por qué atender a un formato imperante, sujeto a metodologías, tiempos, formatos y objetivos unidireccionales.

El arte puede ser expansivo, sobrevivir y ser autónomo sin que quede obligatoriamente recogido o registrado físicamente. Puede contrariar al conocimiento hegemónico y atender a fuerzas no visibles; puede no estar acordado y sobrevivir a los tiempos. Puede ser horizontal, humilde y llegar incluso a “reptar por el suelo”. Nkanga deja claro que el beneficiario o destinatarios de la obra pueden ser las montañas, ríos, plantas y piedras, además de los animales.

En España tenemos a Marina Vargas, quien ha sabido tratar el dolor, la enfermedad y la fragilidad como un motor de lucha, fuerza y esperanza, tanto a través de su obra como de su proyecto Intravenus, convirtiéndose en inspiración y referente para muchas personas que creamos, en estos momentos difíciles.

También contamos con la coreógrafa, bailarina y bailaora Yinka Esi Graves que, para su primera pieza en solitario, llamada The Disappearing Act, dice así: “Siempre me ha fascinado e inspirado el modo en que los individuos y las comunidades de la diáspora y del continente africano han superado los estereotipos negativos y la violencia –física o psicológica-, y han adaptado y encontrado continuamente formas ingeniosas de presentar nuestros cuerpos negros en espacios públicos hostiles como medio de supervivencia…Trabajo con la eliminación, la ausencia y la invisibilidad como materiales con los que crear…Este trabajo pretende plantear una conversación …entre la necesidad de desaparecer para existir y el rechazo a la eliminación, en la que muchas personas, especialmente las mujeres de ascendencia africana, nos vemos obligadas a participar en todo el mundo…El pasado presente, el pasado que todavía está con nosotros hoy. No solo porque seguimos en comunión con los que ya no están sino porque, desde la trata transatlántica de esclavizados, seguimos existiendo como no seres… ¿Cómo permanecer en el tiempo de residencia de los que se perdieron en las aguas…los que siguen perdiéndose en las aguas, perdidos en el…”

Esi Graves nos recuerda que el tiempo de residencia es “la cantidad de tiempo que tarda una sustancia en entrar en el océano y salir de él. La sangre humana es salada y el sodio tiene un tiempo de residencia de doscientos sesenta millones de años.

En una charla con Laura Vallés Vilchez, la performer Yael Davids comenta, a propósito de su proyecto A Daily Practice: “Tendemos a operar bajo ese extraño motor: empujamos, empujamos y empujamos. Y ya casi no podemos más. Una vez que comienzas a cambiar tu mecanismo, te vuelves mucho más sensible… Cuando comencé a practicar Feldenkrais me di cuenta de que la mayor parte de nuestro dolor procede de la necesidad de protegernos. Si la gente va a una consulta porque tiene dolor, en ocasiones es porque trata de proteger algo y proteger algo con fuerza se convierte con los años en un estancamiento para el cuerpo. De esta forma comencé a trabajar con los límites de la protección. Cuando comencé a practicar Feldenkrais, se introdujo una suavidad en mi cuerpo.

Es un proceso muy emocional que implica vulnerabilidad y, con ésta, viene un sentido de protección: una vez que todos estos mecanismos comienzan a suavizarse, te vuelves muy sensible y atenta; deseas trabajar de manera más integrada… La performance es una pérdida, una ausencia, visibiliza el vacío… Una es siempre plural”.

La escritora May Sarton, en su libro Diario de una soledad escribe el 15 de septiembre,

“…Estoy aquí sola para retomar mi “vida real”. Esto es lo extraño: que ni los amigos, ni siquiera los amores apasionados, son mi vida real, a menos que disponga de un tiempo a solas para explorar y descubrir cuánto está ocurriendo, o cuanto ya ha ocurrido. La vida sería muy árida sin esas interrupciones que nos nutren y enloquecen, pero solo soy capaz de degustarlas por entero cuando estoy aquí sola, y la casa y yo reanudamos nuestras antiguas conversaciones…”
18 de septiembre: “…El valor de la soledad -bueno, uno de ellos- reside en que, cuando estamos solas, obviamente no hay nada que amortigüe los ataques que afloran desde dentro, al igual que no hay nada que ayude a equilibrar los momentos de especial estrés o depresión…Pero esa tormenta, con todo el dolor que contiene, quizás me esté ofreciendo la verdad…”

28 de septiembre: “…El sol ha desaparecido. Me he levantado envuelta en una preciosa neblina; las telarañas se cubren de rocío, los asteres parecen abatidos por la lluvia y el cosmos, bastante maltrecho. Pero en estos días empiezo a levantar la vista en busca de las hojas, cuyos colores están emergiendo, y así es más fácil asumir que las flores desaparecen una por una…La soledad se anima sin romperse…”

30 de septiembre: “…La luz se mueve hacia arriba, desde los parterres de flores hasta las hojas más altas, amarillo azafrán en las hayas, bermellón y anaranjadas en los arces…Una vez más, la casa y yo estamos solas”.

DIBUJO Y SEMILLA. MARÍA BUENO, ARTE A UN CLICK

Dibujo y semilla (detalle). Fotografía de Carmen Moreno.

DIBUJO Y SEMILLA. MARÍA BUENO, ARTE A UN CLICK

Dibujo y semilla (detalle). Fotografía de Monica Mura.

Del trabajo de estas creadoras se desprenden energías como la de kainos, raíz griega que significa “ahora, un tiempo de comienzos y continuidad, …el cual ni elimina completamente lo que ha venido antes ni lo que viene después”. También encontramos la de alma; raíz latina de anima, aire y aliento, “…elemento que pliega al mundo y llena a los seres de vida, así como el entorno desde la tierra a la luna, con sus cambios y poderes dinámicos”. La energía de kiximbi, término kimbundo del reino Ndongo, despliega ante nosotras las fuerzas, los espíritus protectores del agua en continuo movimiento. De hecho y, recordando a Yinka Esi Graves, kiximbi acompañó a las personas en la travesía forzada por mar.

DIBUJO Y SEMILLA. MARÍA BUENO, ARTE A UN CLICK

María Bueno y su acción Dibujo y Semilla. Museo Picasso Málaga. Fotografía de María Soto.

Desde la condición de despojo y a través de Otobong, Marina, Yinka, Yael y May, respectivamente, entiendo que las personas ligadas al arte podemos y debemos crear, pensar, idear y trabajar juntas. Es importante auto-organizarnos y, sobretodo, cuidarnos. Estamos en un “estado de ruina actual”, cierto, ¿pero acaso esos muretes casi a ras de suelo, destruidos, no nos permiten más que nunca, entrar y salir de espacios hasta ahora acotados e innacesibles?

Debemos trabajar, incluso desde el ámbito artístico y cultural, para vivir y morir mejor.

Sinceramente, mi compromiso como artista y persona es trabajar en una herencia para las generaciones venideras que permita construir, desde un pasado compartido y proyectado en el futuro, un cobijo en el presente. Como podéis comprobar, no os he dado una solución al problema pero sí una posible alternativa desde la que crear y pensar. Puedo concluir este apartado dos diciendo que DE LA MATRIZ PROBLEMA SURGE UNA VARIABLE LLAMADA DESPOJO. DESPOJO NOS ABRE LAS PUERTAS A OTRAS VARIABLES, AQUELLAS CON Y DESDE LAS QUE PODEMOS TRABAJAR.

 Un trabajo de María Bueno. Web.

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