Juan Muñoz en el Museo Patio Herreriano

TRES IMÁGENES O CUATRO Juan Muñoz, veinte años

El Museo Patio Herreriano de Valladolid tiene una obra en su haber “tres imágenes o cuatro“ de Juan Muñoz (Madrid 1953, Ibiza 2001) que expone y contextualiza  con otras similares. La exposición puede visitarse hasta el 16 de enero de 2022. Comisariada por Javier Hontoria, director del Patio Herreriano realiza esta exposición de este artista reconocido internacionalmente.

A los veinte años de fallecimiento del gran escultor, el Museo del Patio Herreriano hace una exposición que ofrece su trabajo como narrador de historias en solitario.

Se mezclan el voyeur con el arriesgado artista que practica el ilusionismo en el espacio y en el tiempo y dota de su propia temporalidad a sus piezas.

La exposición estará desde el pasado 18 de septiembre de 2021 al 16 de enero de 2022 en Capilla, Sala 8 y Sala 9

Hay dos únicas cosas imposibles de representar: el presente y la muerte y la única forma de llegar a ellas es por la ausencia”. Juan Muñoz

Teatralizaciones con cierto ilusionismo

Según el crítico Fernando Castro “son apabullantes sus teatralizaciones, con la capacidad del ilusionismo, con sus reminiscencias al arte póvera y el conceptual”.
Fue su (double bind) “doble atadura” en la Sala de las Turbinas de la Tate Modern lo que le sirvió de reconocimiento internacional y la visitaron más de 15000 personas, esta escultura que se presentó durante su muerte y certificó que su arte es de una brillantez espléndida, en esta, había unos ascensores que subían y bajaban con una lentitud cercana meditación.

Detención del tiempo escultórico

Pieza Escuchando una pared es el punto de arranque de una exposición del año 1992; las cortinas del espacio dialogan con la obra cinema scape, demostrando la facilidad con la que Juan Muñoz integraba un dibujo con un elemento cotidiano para producir un efecto de sorpresa y convertir la escena en algo paradójico: la escucha del silencio se hace evidente en esta pieza con una sospecha sobre la realidad.

Juan Muñoz. Museo Patio Herreriano. Arte a un Click

Él de pequeño jugaba con las pinzas de la ropa y observaba la gente en la calle en ese silencio infinito; esa posibilidad de comportamiento en el tiempo y el espacio es lo que le mueve. Viaja a Londres, donde se formó y se casó con Cristina Iglesias. Esa necesidad de irse para encontrarse a sí mismo le hizo ver que era un hombre solitario, con un mundo rico e interesante que contar. Juan Muñoz quiere contar historias en sus esculturas con la capacidad del ilusionismo, construyendo una mirada contemporánea del arte. Lo que hace es una detención del tiempo.

La escultura es el lenguaje de las emociones

La escultura es un lenguaje de emociones como la poesía o la música. Incorpora trucos de magia para engañar al espectador, aun sabiendo que el espectador se quiere dejar engañar con ese ilusionismo.

Juan Muñoz comisaría exposiciones, pero va surgiendo su vocación de artista y comienza a exponer.

Pieza del  suelo teatral de cerámica con el fondo de un tambor que no se toca, es la construcción de esa teatralidad.

Alguien extrañamente más bajo, la enana en el espejo crea un doble espacio, se vuelve incómodo para él.

Lo que logra Juan Muñoz es que se adapta a algo que emocionalmente estaba pasando por él y se convierte en parte de su existencia.

Juan Muñoz. Museo Patio Herreriano. Arte a un Click

Diálogo entre las obras

Esta exposición quiere trenzar un diálogo entre un conjunto de obras cedidas por instituciones públicas y colecciones privadas, a fin de ofrecer una lectura de la obra que se detenga ante los asuntos centrales de su carrera, en el marco de la singular arquitectura del museo.

Entre estas obras se encuentra Pieza escuchando la pared, de 1992, perteneciente a la Asociación Colección Arte Contemporáneo, un clásico en bronce que escucha no sabemos qué y que, situado en uno de los claustros del museo, acentúa la relación entre obra, espacio y espectador que Juan Muñoz exploró tenazmente a lo largo de su trayectoria. La muestra tiene lugar en la Capilla de los Condes de Fuensaldaña, Sala 9, ambas en la planta baja, y en la Sala 8 de la planta segunda. Ocupa, además, otras zonas comunes del museo.

El título de esta muestra, “Tres imágenes o cuatro”, está tomado de otro de los textos emblemáticos de un artista para quien la escritura fue un recurso prioritario. En él, Muñoz hace uso de muchas de sus herramientas narrativas y nos da pistas sobre cuestiones que más o menos veladas aparecen en toda su obra.

Juan Muñoz recupera la figura humana

Como sabemos, Muñoz fue uno de los responsables de la recuperación de la figura humana en el ámbito de la escultura, que había sufrido una notable crisis de representación en las décadas precedentes, y que, a su regreso, lejos de conmemorar personajes o hechos históricos alzada en su pedestal, permaneció, ya fuera en grupo o en solitario, enmudecida y anónima, por lo general a ras de suelo y en aparente relación con el espectador. Insistamos en esto último: la relación que guardan con nosotros es solo aparente.

Teatralización en la obra de Juan Muñoz

La literatura, y la dramaturgia en particular, encontró un lugar preeminente en el imaginario artístico de Muñoz y de sus coetáneos allá por los años ochenta.

Algo que entraba en conflicto con aquella tradición, por la que las obras de arte no decían nada que no fuera resultado de la reflexión en torno al propio arte.

En el caso de Juan Muñoz, la teatralidad en su obra es narrativa y espacial a un tiempo, una suerte de lenguaje que se inscribe en el lugar y que determina nuestra relación con la obra de arte.

En esta relación reside una de las claves para entender todo el trabajo del artista, en un no saber si podemos formar parte de la obra y en un inquietante desconocer si somos convidados a participar de la silenciosa conversación, cuando no discrepancia, de esas figuras que en principio demandarían, como toda obra de arte, nuestra atención.

Juan Muñoz. Museo Patio Herreriano. Arte a un Click

Esta es una de las más visibles paradojas en la obra de Juan Muñoz, el hecho de acercarse a sus conjuntos de figuras, como esa Conversation Piece (Hirschhorn), de 1995, que habita la Capilla de los Condes de Fuensaldaña, y comprobar el recelo que provoca en ellos nuestra presencia, obligándonos a repensar el lugar que ocupamos junto a ellos.

En los años posteriores a la muerte de Juan Muñoz convergieron múltiples tendencias en los discursos en torno a la escultura.

Juan Muñoz combina arte póvera con nuevas opciones formales

Destacaron entre ellas, por un lado, la vuelta a la estética del Arte Povera, y por otro, las nuevas opciones formales y narrativas que brindó la irrupción de las tecnologías digitales en todos los aspectos de la sociedad contemporánea y también, claro, en el arte.

En ambos casos, Juan Muñoz ya había estado ahí, ya fuera en la reconsideración del lugar que ocupa la obra de arte en relación con el espacio y con quien la observa -que caracterizó la tradición povera iniciada en Italia a finales de los sesenta-, ya fuera en la reevaluación de la ficción material y del trampantojo espacial que trajo el digital consigo y que el artista madrileño ya había convertido en emblema de su propia obra.

Esta exposición es consciente del enorme papel que juega la ficción en el imaginario contemporáneo, y desde esa perspectiva ha construido su armazón conceptual.

Por ello, la tradición barroca juega un papel importante, con ese canto a lo voluble, a lo inestable y lo fragmentario, al capricho efectista y a la ductilidad aparente de las formas.

Esta idea reverbera con más fuerza si cabe al tomar conciencia del lugar en el que nos encontramos, el escenario monástico de San Benito el Real, con su hermosa sobriedad renacentista, evocadora de un tiempo de verdades absolutas que se parece bien poco al que hoy vivimos.

La búsqueda de lo enigmático

Juan Muñoz tenía un gran sentido del humor, de la ironía y a veces del absurdo, esto es lo que John Malkovich dice de él en una entrevista, y que traduce también la ironía de sus piezas dialogantes que no se sabe muy bien si dialogan o discuten, con esos cuerpos que terminan en formas redondeadas al estilo de sacos, que están al límite de lo figurativo y también de lo poético y que se enfrentan con un choque ante el espectador.

Puede ser que lo correcto sea interpretarlo como una obra teatral; su trabajo es una obra conceptual que formula el clasicismo desde la idea de la resistencia (por ejemplo) y lo transforma en ficción.

Su obra tiene algo de enigmático ya que según él “si lo comprendo todo, pierde interés”.

En Juan Muñoz la escultura le da la vigencia, ya que el tiempo lo refuerza por su contemporaneidad y su rabiosa actualidad.

“Tres imágenes o cuatro”
Artista: Juan Muñoz.
Lugar: Museo Patio Herreriano. Capilla, Sala 8 y Sala 9. Web
Fechas: Hasta el 16 de enero de 2022.

Imágenes: Cortesía Museo Patio Herreriano.

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