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Isa Sanz presenta Alma Máter

Alma Máter es un proyecto de Isa Sanz, compuesto por una serie de fotografías de mujeres amamantando a sus hijas o hijos. Un primer plano de un seno con leche materna vertiéndose sobre una mano, símbolo de transferencia que encarna la energía de la vida y, seguramente, nexo de unión con su anterior trabajo sobre otro fluido que conecta con los ciclos naturales: la sangre menstrual (“Sangro pero no muero”)  sirve de prólogo al proyecto.

Cada fotografía está rubricada con el nombre de la madre y el de su hija/hijo, de manera que no se trata de mujeres anónimas, sino que estamos ante personas con identidades diversas retratadas en el instante en que forman un solo cuerpo con sus crías y, en cierto modo, componen la misma unidad simbólica. Isa Sanz visibiliza la relación materno-filial para indagar precisamente en lo no visible. El acto de amamantar nos remite al momento original de nuestra existencia y también al inicio de nuestro camino hacia la independencia; un instante de comunicación, marcado por el contacto profundo, tan trascendente como complejo, que inaugura un proceso de tránsito, crecimiento y construcción identitaria, tanto para la madre como para su hija/hijo, que resulta nuevo para ambos.

La misma escena se repite en todas las fotografías. Solo cambian las protagonistas, la posición de sus cuerpos y el emplazamiento. Las madres comparten y hacen visible ese instante íntimo que constituye la experiencia de dar el pecho en el espacio público, solo que aquí el lugar que servía de contexto a las representaciones religiosas de antaño (la llamada Gruta de la Leche, donde la Virgen amamantó al niño durante su huida a Egipto, tiñendo las rocas de blanco con su líquido “milagroso”), es ahora un bosque, un claustro, la playa, una escuela, una calle en medio de la ciudad o su propia casa; entornos más o menos cotidianos a los que otorga nuevos significados y funciones.

Las madres posan orgullosas y firmes, bien asentadas en el espacio, con poco atrezo. Todo está cuidado, pero la imagen final resulta espontánea y natural. La complicidad entre madre e hija/hijo se proyecta asimismo entre cada una de estas mujeres y la fotógrafa en un ejercicio de confianza mutua. Isa Sanz fija el objetivo de su cámara en los ojos de las protagonistas que, de este modo, miran directamente a los nuestros provocando la confluencia, abriendo un diálogo y estrechando la distancia emocional. Mientras que las representaciones del pasado solo nos permitían acceder al espacio privado como simples voyeurs, estas fotografías fomentan una experiencia compartida cuyo eje es la mirada directa.

Alma Máter nos sitúa frente a mujeres valientes que superan cada día los miedos, dudas e incertidumbres que lleva aparejada la crianza y el cuidado de una persona en los primeros estadios de su vida. Sin embargo, su mirada, igual que la posición de sus cuerpos, transmite sensaciones de bienestar, armonía, serenidad y, sobre todo, empoderamiento, ya que se afirman como madres, pero también como personas. La decisión de dar el pecho seguramente haya obedecido a motivaciones muy diversas y no a una mera imposición cultural o a una ráfaga de instinto. Estas mujeres parecen asumir su papel materno como una vivencia consciente ejercida desde la libertad; han decidido implicarse en el cuidado afectivo y activo a través de la lactancia, a sabiendas de que esta puede ser profundamente dolorosa y de que la crianza no resulta fácil en un sistema como el nuestro, que penaliza la maternidad. Las mujeres que deciden ser madres se ven obligadas a hacer frente a numerosas dificultades –por no decir auténticos malabarismos– para conciliar lo personal, lo familiar y lo profesional, obstáculos en su vida laboral, ciudades llenas de trabas, y todo un repertorio de presiones y prescripciones que responden a intereses económicos, políticos e ideológicos, ignorando que la maternidad es un valor que enriquece al conjunto de la sociedad y hace que el mundo, tal como lo conocemos ahora, siga girando. Vale la pena recordar que lo personal –tal como advirtiera Kathe Millet en su momento– también es político y, por tanto, nos incumbe a todos, independientemente del género que nos hayan asignado. Alimentar con el propio cuerpo es, ante todo, una muestra de amor que requiere mucho coraje, responsabilidad y una entrega que muchas veces desborda los límites de lo que imaginamos. Visibilizar esta labor invisible, tal como nos propone Isa Sanz en este proyecto, es poner en valor y dignificar el acto de mayor generosidad que un ser humano puede tener hacia otro.

Marta Mantecón. Historiadora del arte y comisaria. Texto completo

BIO

A través de la fotografía como medio principal de expresión, Isa Sanz nos transmite la emotividad y profundidad del universo femenino de una manera hasta ahora apenas conocida, traspasando esa difícil barrera de dotar a la técnica y al estudio, del concepto y de la magia necesaria para llegar por fin al arte.

Diplomada en Photography & Media Arts por University for The Creative Arts de Inglaterra; Máster de Fotografía y Curso Profesional de Fotografía, EFTI, Madrid.
Internacional de Teatro y Artes de Calle de Valladolid.

Una artista poéticamente provocativa que hace de su experiencia vital un regalo para todo aquel que se asoma a su obra.

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