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Rocío Verdejo nos habla de sus relatos fotografiados

Emociones teatralizadas en la obra de Rocío Verdejo

Rocío Verdejo (Granada 1092) construye fotografías sumamente escenificadas, casi cinematográficas, nada se deja al azar, todo tiene su sitio, composiciones en las que encontramos una narrativa llena de matices, Rocio Verdejo mezcla autenticidad e imaginación en una combinación perfecta que nos permite construir la historia que surge de sus imágenes.Una suerte de relatos teatralizados que desprenden emociones, sueños que tras pasar por el objetivo de la cámara adquieren un filtro de realidad tal que consiguen que al observar sus fotografías nos vayamos sumergiendo en sus mundos, aquéllos que crea con una técnica manejada con maestría y en la que destaca el exquisito uso de la luz.

Verdejo reflexiona sobre el ser humano y nos plantea incógnitas por resolver, así, el observador se ve inmerso en una vorágine de sensaciones, soledad, quietud, muerte, vacío, incluso cierta ironía.

Muerte, agua y mujer

Muerte y agua son temas recurrentes en la obra de la artista, cabe quizá añadir otro más, la mujer, absoluta protagonista, mujeres fuertes, decididas, provocadoras, incluso en las series en las que parece que la muerte las atrapa no dejan de tener un plus de seguridad, la misma que desprende la propia artista.

Una fotógrafa que nos llamó poderosamente la atención cuando conocimos su obra en la exposición Las matemáticas de Dios no son exactas en la Galería Addaya de Palma, poco después pudimos encontrarla en jäälphoto y desde ese momento hemos perseguido su trabajo, investigando sobre ella hemos descubierto todo un universo paralelo, ahora queremos dar un paso más, conocerla mejor, os aseguramos que merece la pena.

¿Cómo y cuándo comienzas a sentir que la fotografía es tu forma de vida?

Imagino que la necesidad de “contar cosas”, lo que podemos llamar la inquietud artística, la he tenido siempre. Cuando comencé mi etapa universitaria me di cuenta que para mí, que no tengo facilidades para otras disciplinas artísticas, intentar “hacer hablar a la máquina” era una buena manera de dar salida a mis obsesiones.

Háblanos de tus referentes, ¿qué autores te inspiran?

Mis referentes artísticos son muy variados. Me encanta estudiar la luz en la pintura. Me gustan mucho los prerrafaelistas, Hopper, Arnold Böcklin, Andrew Wyeth, etc. En la escultura, el Barroco italiano. Debilidad en el plano emocional tengo por Francesca Woodman. También las pelis de David Lynch y grandes del mundo de la moda como Helmut Newton o Guy Bourdin. Y por supuesto, maestros de la fotografía escenificada como Erwin Olaf, Alex Prager o Gregory Crewdson.

Tus fotografías son casi relatos ¿qué respuesta esperas conseguir en el espectador?

Que se lo lleve a su terreno. Que dependiendo de cuál haya sido su experiencia o cuál sea el momento en el que contempla ese “instante detenido” lo interprete de una forma u otra.

La muerte como parte indivisible de la vida

La muerte está muy presente en tu obra ¿qué relación mantienes con ella?

Nunca me ha dado miedo mi propia muerte pero siempre he tenido pánico a la muerte de los que quiero. Me encantaría tener una relación con la muerte tan cercana que me contara todos sus movimientos… Más allá de lo imposible, imagino que mi obra me ha servido para tener una relación más natural con la muerte y empezar a aceptar que es parte indivisible de la vida…

¿Qué parte de crítica social hay en tu obra?

La crítica social que encierra mi obra es para quien sepa leer entre líneas.

Un discurso inevitablemente femenino

La mujer tiene siempre un papel principal en tu obra ¿Por qué has querido darle protagonismo?

No considero que tenga un discurso feminista pero sí inevitablemente femenino. Como mujer, me sale natural que sean mujeres las que vehiculen las historias que quiero contar. Imagino que así va a ser siempre, en los proyectos en los que estoy trabajando actualmente la mujer es el eje.

Este año has impartido el taller “Proceso de creación de una fotografía escenificada” en el marco del Festival Pa-ta-ta, tras ganar el premio Itinerarios Fotográficos 2013, ¿cómo ha sido tu experiencia como docente y qué le dirías a aquéllos fotógrafos emergentes que ahora comienzan?

La experiencia como docente me encanta. La docencia es algo que me apasiona y una propuesta a la que no puedo decir que no. De esta experiencia en Pa-ta-ta y de todas las veces en las que me he enfrentado a impartir un taller he aprendido mucho. El enriquecimiento es recíproco. A los alumnos intento imprimirles la ilusión que me lleva a continuar invirtiendo toda mi energía en la fotografía.

Tu próximo proyecto y/o exposición…

Acabo de terminar “Crashroom”, un proyecto con la Fundación FIART sobre la violencia de género que saldrá a la luz el próximo año. Ahora estoy trabajando en “Género humano”, una serie sobre las frustraciones de la mujer del siglo XXI para las que la codiciada “liberación” se ha convertido en un arma de doble filo.

Gracias por tu colaboración Rocío, por tus respuestas y por cedernos tu galería de imágenes, nos dejas con ganas de ver tus nuevos proyectos y conocer más de ellos, personalmente son temas que me interesan por lo que estoy deseando conocer tu enfoque, tendremos que esperar, qué remedio!

Las matemáticas de Dios no son exactas

 

 

Quietud

 

 

 

Las aguas del escorpión

 

 

Rigor Mortis

106 historias

 

 

 

Epílogo

 

 

© Rocío Verdejo | Web

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