Guillermo Pérez Villalta. La trascendencia del placer (I)

Tarifa, España – 1948

Sus cuadros de fuertes colores bañados en luz representan personajes dentro de complicadas escenas que resultan sumamente efectistas, la figura humana, con sus redondeces evidencia su tendencia al ámbito de lo clásico.

Utiliza la pintura como fuente de placer, su obra, eminentemente narrativa, nos muestra una posición audaz y personal, le gusta pintar cosas en equilibrio, personajes que están a punto de caerse, como si el mundo o quizá su mundo, se fuera a desmoronar.

Diseñador de edificios, joyas, muebles y objetos, escultor, pintor y filósofo de la vida, su abundante producción nos atrae con un fuerte trasfondo espiritual.


Integrante de la llamada “movida madrileña” cuenta:

En ese momento, la noche era bonita por la simple razón que desaparecía la gente. La noche era nuestra, no de la gente. Eso creaba una gran poesía. Aunque no soy nocturno, a veces me ha gustado reflejar la noche en algunos de mis cuadros.

Siempre he sido pop y luminoso. El lado oscuro no me divertía tanto.

Aquí lo encontrarás

Parte II 

Image and video hosting by TinyPicSi te ha gustado, no te pierdas la segunda parte.

Si te gusta lo que ves, déjanos tu mail

3 Respuestas

Dejar una respuesta

*