Page, Arizona

Situado en una reserva de indígenas navajos que ejercen de guías, esta formación geológica se ha ido horadando debido al paso de
corrientes de agua a través de un proceso de epigénesis  (cambio de naturaleza química de un mineral)
durante miles de años, sus paredes llegan a alcanzar los 40 metros de altura
en algunos puntos. Consiste en dos formaciones separadas, denominadas
individualmente como “Cañón del Antílope superior” y “Cañón del
Antílope inferior”.
El sol penetra por las partes estrechas del cañón, formando haces de luz y ofreciendo un espectáculo mágico de colores, matices y sombras.

El cañón sólo puede visitarse
con guías debido al peligro de inundaciones instantáneas, ya que las
lluvias torrenciales en la región pueden provocar la inundación total del cañón
en cuestión de minutos. 

Vía Wikipedia

Entradas relacionadas

El arte de la naturaleza nos dice “hasta pronto”.
Valle Jiuzhaigou. El valle de las nueve aldeas
El Kelimutu y sus lagos de colores.
Isla de Corón, Filipinas. Un paraíso a conservar.

Dejar una respuesta

*